Fuente:  http://www.eldiariofenix.com/content/%E2%80%9Cisrael-no-ha-virado-hacia-el-centro-sino-hacia-la-nada-el-centro-es-la-derecha-disfrazada%E2%80%9D



“Israel no ha virado hacia el centro, sino hacia la nada: el centro es la derecha disfrazada”

ISRAEL


Benyamin Netanyahu sigue siendo el primer ministro de Israel, tal como preveían todos los análisis antes de las elecciones parlamentarias. Pero la apabullante irrupción del primerizo ex periodista Yair Lapid, al frente de su partido Hay Futuro, con sus 19 escaños, pilló a todos por sorpresa.
Se ha empezado a hablar de un giro del gobierno de la derecha hacia el centro, de reformas sociales y, sobre todo, asunto estrella, del futuro militar de los judíos ultra ortodoxos.

El pasado domingo, en una charla organizada por la librería del hotel American Colony, en Jerusalén, dos conocidos personajes del panorama público y político israelí exponían su propio análisis respecto a los resultados electorales. El periodista del diario Haaretz, Gideon Levy, es conocido por el fuerte criticismo de sus columnas a las políticas israelíes del gobierno en Palestina; Hanin Zoabi es palestina, con ciudadanía israelí, y fue la primera mujer de origen palestino en conseguir un escaño en la Knesset de la mano de su partido, Balad. En 2010 participó en la Flotilla que partió a Gaza para romper el bloqueo, algo que sus compañeros de hemiciclo entendieron como un acto terrorista. Como resultado, se le privó de su inmunidad parlamentaria y, desde entonces, ha sido objeto de todo tipo de insultos y amenazas provenientes tanto de parlamentarios como de particulares, que la señalan como “la persona más odiada de Israel.”

Los 12 escaños de Netanyahu  

El primer aspecto sobre el que Gideon Levy posa su atención es en el hecho de que el partido de Netanyahu sólo obtuvo 12 escaños, “lo cual significa que, aunque siga siendo el primer ministro, su partido es minoritario.” Sin embargo, la posibilidad de que Netanyahu prosiga con sus duras políticas contra los palestinos durante los próximos cuatro años no es lo que más le preocupa. “De hecho”, afirma, “si pudiera nombrar al gobierno ideal para Israel, elegiría uno de extrema derecha.” Según Levy, “lo más peligroso de estas elecciones es en realidad el llamado centro. Aquel del que forman parte Yair Lapid, el laborismo de Shelly Yacimovich, la ex líder de la oposición Tzipi Livni, y el Kadima del ex jefe de personal del ejército Shaul Mofaz.” Y para demostrar su postura, Levy imagina y compara dos posibles escenarios:
 “Pongamos que el ultraderechista Naftali Bennett, ídolo de los colonos, es el ministro de exteriores; y junto con el racista ex ministro de interior Eli Yishai, los ultra ortodoxos y Lieberman, acude a recibir a Obama al aeropuerto de Tel Aviv en su próxima visita. Es una escena que me encantaría presenciar. Cuando Obama regresase a EEUU, podrían pasar dos cosas: la primera, que Obama pierda interés, lo cual es peligroso. La segunda, que llegue a la conclusión de que es necesario hacer algo.
 En el segundo escenario imaginario, Lapid es el ministro de exteriores, que acude a recibir a Obama al aeropuerto cantando, con su fotogénica sonrisa, con su perfecto inglés, con su carisma… A los dos les gusta Bruce Springsteen… Y se ponen a hablar y Livni entra de vez en cuando prometiendo que se va a reunir con Abbas, y quizá Shelly aparece también hablando de justicia social… Y Obama se vuelve a EEUU encantado. Si esto sucede, al poco tiempo el “centro” se haría la foto con Abbas, todo serían promesas, y todo el mundo sonreiría porque el proceso de paz volvería estar encaminado… Y la realidad sobre el terreno sería cuatro años de coma, de ceguera y de continuación de la ocupación como hasta ahora.

Liberar a los presos

“Un gobierno verdaderamente nuevo debería ser totalmente diferente”, afirma. “Para comenzar un proceso de paz en serio, el gobierno debería empezar por liberar a los miles de prisioneros palestinos como gesto de buena voluntad, parar los asentamientos -y por supuesto no volver a construirlos- y dejar que los palestinos, tanto de Cisjordania como de Gaza, entren a trabajar en Israel. Y todo esto es algo que no va a suceder con Netanyahu ni con nadie.”
   Por todo ello, Levy advierte que “Israel no ha realizado un giro hacia el centro, sino hacia la nada, porque los de centro son los de derecha pero con disfraz. Shelly dijo que “la ocupación no interesa a los israelíes” y Lapid, que vendía la renovación del proceso de paz en su campaña, prometió que Jerusalén será siempre la capital única e indivisible de Israel.” El asunto que más les preocupa es si veremos o no ultra ortodoxos en los check points.” Levy concluye señalando que “Israel dice que no tiene contraparte palestina para la paz. Y yo digo: es Palestina la que no tiene contraparte israelí para la paz.”
Hanin Zoabi agradecía la intervención de Levy, que calificaba de “pesimista”, pero añadía: “No te preocupes que ahora la continúo yo.” Zoabi cree que la distancia restante hasta la meta no es lo importante. “La pregunta más adecuada es si vamos en la dirección correcta.” Recalcaba que el conflicto no empezó en 1967 con la ocupación de Cisjordania  y Gaza, “sino en 1948, con la expulsión de los palestinos y la fundación del estado de Israel, en el que ahora vive millón y medio de palestinos.” Según Zoabi, estos “no tienen los mismos derechos. Yo no puedo estudiar mi historia, la destrucción de los poblados palestinos en 1948, que aún continúa; nos llaman árabes israelíes, como si antes hubiésemos sido los árabes-británicos o los árabes-otomanos; y todos los partidos sionistas, sin excepción, están de acuerdo en que Israel es un estado judío.”

La izquierda no existe
Por todo ello, “no importa qué partido gane las elecciones porque la izquierda no existe. Si la opinión pública de la sociedad israelí se ha ido a la derecha, entonces Lapid puede ser el centro. Pero si Lieberman dice “no hay ciudadanía sin lealtad”, Lapid dice “sin lealtad de los zoabis no hay rol para ellos”. Coincide con Levy en que los palestinos, tanto los que viven en los territorios ocupados como en el interior de Israel, “fueron totalmente ignorados en la campaña electoral. Sólo Livni y Lapid mencionaron el aislamiento internacional de Israel, pero sólo para atacar a Netanyahu.”

Zoabi pertenece a la tercera generación de palestinos con ciudadanía israelí y afirma creer “en la justicia y en la igualdad de todos, al margen de la solución de uno o dos estados.” Desearía que “el concepto que yo represento pudiese representar también a Gideon, por ejemplo.” Y concluía afirmando: “Los palestinos en Israel nos tomamos muy en serio la ciudadanía y yo creo en la democracia; tengo un concepto muy diferente de estado al de cualquier otro grupo de la Knesset, gobernante o no, porque ofrezco un estado para todos sus ciudadanos.”


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