El rechazo y la demonización absoluta de la política, el apoliticismo, aún se erige en discurso hegemonico en nuestra sociedad.

Desde este sentido común del apoliticismo neoliberal Juan Miceli le cuestionó al Cuervo Larroque el uso de pecheras de los militantes de la Campora que estan ayudando a los inundados de La Plata.

Miceli propone, exige, moraliza que los voluntarios no deben portar identificaciones "políticas"; y particularmente los de La Campora (Miceli parece que desconoce, no le interesa o no prestó atención que otras agrupaciones políticas trabajaban también identificadas).

La política demonizada por el apoliticismo conduce directamente al rechazo absoluto y sistemático a formas de organización esencialmente política como la Campora. 


"El término ONG-ización (del inglés NGO-isation) se refiere a la capacidad de las llamadas Organizaciones No Gubernamentales (ONG) para despolitizar discursos y prácticas de movimientos sociales. El término no se ha desarrollado académicamente, aunque ha sido utilizando por diversos autores, entre los que destaca la escritora india Arundhati Roy,1 quien habla de la ONG-ización de la resistencia, y más en general, de la ONG-ización de la política." http://es.wikipedia.org/wiki/ONG-izaci%C3%B3n

En la esfera del debate público toda respuesta, contraargumentación, postura planteada desde el oficialismo es "agresion", "crispación", "violencia", "patoterismo". La respuesta fuera de formas de Larroque es entonces interpretada como una "patoteada".678 le dedicó un informe a actitudes de Miceli frente a experiencias solidarias y formas de identificación.

Desde los medios corporativos  y -paradojicamente- desde la propia televisión estatal y el propio 678!abundaron los pronunciamientos en solidaridad con Miceli "patoteado" por Larroque y "escrachado" por 678.

Pero hubo más paradojas. Durante la entrevista  a Larroque la compañera de Miceli, Agustina Diaz, expresó una postura disidente a la del conductor. Agustina Diaz fué criticada, escrachada en medios de un mayor alcance que 678. La demonización instalada da por sentado que Miceli "opina", expresa su "pensamiento" y en cambio Agustina Diaz "defiende a La Campora" y "chupa las medias".


One Comment

  1. El "episodio Miceli" es absolutamente insignificante y sólo agrega una mancha más al periodista que hace una pregunta "inocente" demostrando su absoluta falta del sentido de la oportunidad y del respeto por el trabajo ajeno.
    La militancia espontánea que hizo que miles de donaciones y de manos acudieran a ayudar, a laburar, a consolar a los muchos que perdieron a seres queridos y parcial ó totalmente sus bienes y pertenencias, te hace reconciliar con el género humano. Demostró que la solidaridad es absolutamente real y operativa.
    Pero que ese maravilloso heroísmo NO OCULTE la IRRESPONSABILIDAD y DESINTERÉS de las autoridades, tanto bonaerenses como porteñas.
    Que hubiera un polo operativo en la Universidad de Periodismo de La Plata, otro en el Estadio Único, la Presidenta por su lado, sin una centralización municipal ó provincial pautada para enfrentar catástrofes, habla de la carencia de profesionalismo y conocimientos al respecto. Y no creo que NO HAYA funcionarios en las áreas correspondientes.
    En la C.A.B.A., el Jefe de Gobierno se vanagloriaba de los mejores equipos de emergencias de Latinoamérica y luego reconocía que contaba con 600 agentes para auxiliar a 350.000 damnificados.
    ¿Cómo entender esa incongruencia si cada vez que se celebra un match de fútbol con la posibilidad de encontronazos de barrabravas se movilizan a 1.000 agentes ó aún más?
    Decí que la solidaridad, las pecheras y el corazón grandote de muchos argentinos sacaron las papas del fuego, ya que si esperábamos a LAS AUTORIDADES, nos hubiera tragado la correntada.
    También resulta que, subrayando la deficiencia de los respectivos gobiernos, surge el otorgamiento de préstamos a tasas "blandas", de manera que para emparchar el despelote que los afectados NO CAUSARON, sin obviar inevitables catástrofes naturales, deberán ser ellos mismos los que terminen garpando en cuotas su propia desgracia.

    Saludos

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