En estos ùltimos dìas sobran en la esfera de discusiòn pùblica las referencias a Kirchner y la votaciòn de 1992 en el marco de la privatizaciòn de YPF. Pienso que estas referencias suelen sobredimensionar el papel de  Kirchner en la privatizaciòn de la empresa. Y por eso es que sobredimensionan un hecho : la aprobaciòn de la ley 24145/92 en 1992.

Detràs de la ley 24145 hubo un proceso que confluyò en  la votaciòn de1992. Y posteriormente continuò con hitos como la reforma constitucional de 1994 o la toma de control mayoritario de Repsol en 1998/1999 .
Antes de 1992

YPF, la deuda externa y la implantaciòn del modelo neoliberal estàn intimamente ligadas en el accionar de la dictadura genocida. La empresa fue endeudada y vaciada por la dictadura.

Olmos denunció que "durante la dictadura militar, se empezó a endeudarla (a YPF) irresponsablemente, además de fijar precios a los combustibles que no respondían a los costos de explotación. En la causa penal, a la que más adelante me voy a referir hay registradas respecto a YPF 427 operaciones de endeudamiento, que servirían como base para la futura enajenación de la empresa... este supuesto endeudamiento de YPF fue utilizado por los gobiernos constitucionales de mi país para resolver su 'privatización' a precio vil. Se mostró la falsa imagen de una empresa parasitaria y endeudada para justificar la necesidad de su entrega a la voracidad del capital privado. YPF sólo recibía el 25% del producto de sus ventas, el 85% restante era absorbido por un Estado sometido a las directivas del Fondo Monetario Internacional y a los intereses del dominante poder financiero ".

El gobierno dictatorial, encabezado económicamente por Alfredo Martínez de Hoz, fue el encargado de llevar adelante el plan neoliberal de endeudamiento externo y destrucción del aparato productivo lo que posibilitó que se abriera el camino para el desarrollo de la economía especulativa. A partir de esa política el endeudamiento argentino se incrementó en un 544% a lo largo de los 7 años de gobierno militar. En 1975 la deuda externa nacional era de casi 8 mil millones de dólares, de los cuales la mitad eran del sector estatal y representaba el 266% de las exportaciones. Al finalizar la dictadura -en 1983- el endeudamiento había trepado a casi 45,1 mil millones de dólares.

El alfonsinato que hereda el YPF desguazado por los genocidas tuvo su papel en este proceso que conducìa a la privatizaciòn y desnacionalizaciòn de la compañía:


La primera política dirigida hacia el sector se produjo en 1985 con el denominado Plan Houston, que ofertó 165 áreas petroleras para la exploración y la explotación. Esta propuesta fue presentada como una de fórmulas de la administración alfonsinista para ensanchar las reservas petroleras de la Nación a través del incremento de la tarea exploratoria.

En marzo de 1988 el ministro de Obras y Servicios Públicos, Rodolfo Terragno, incorporó al marco regulatorio del petróleo el Plan Olivos II o Petroplan, una pieza que anticipaba la privatización. Ese plan propiciaba la renegociación de los contratos en las áreas marginales, creando la figura jurídica de las Uniones Transitorias de Empresas (UTE) para la explotación de las 247 áreas donde YPF extraía el 12% de la producción total, y además permitió que el sector privado se asociara con YPF (hasta en un 49%) para la explotación de las 13 áreas centrales.

Durante la etapa del menemato hay quienes dan una mayor trascendencia a leyes aprobadas en 1989, como la  de Reforma del Estado:

En ese sentido fueron de vital importancia la Ley de Reforma del Estado (23.696/89), que habilitó las privatizaciones y la realización de sociedades mixtas en las áreas petroleras centrales; y la Ley de Emergencia Económica (23.697/89).”

La transformación de YPF en Sociedad Anónima fue plasmada en la realidad por el Decreto 2.778/90. Enarbolando las banderas de la "eficiencia" y la "competitividad", se llevó a cabo la venta de todo aquello que no fuera considerado estratégico para el país. Dicha normativa fijó las características del estatuto de la futura SA, donde originalmente un 51% quedaría en manos del Estado, un 39% del personal, con la obligación de venderle a los Estados Provinciales el 50% de las acciones, y un 10% de los privados, aunque esto sufrió grandes modificaciones con los posteriores tratamientos legislativos.

Antes de 1992 sucedieron muchas cosas que encaminaron la cuestiòn en una direcciòn: la de privatizaciòn. Y despues de 1992 tambien sucedieron màs cosas:

En el marco de esta etapa de entrega , el formato legal de la venta de YPF se cumplió en cuatro fases.

Finalmente en 1999 se produjo el desprendimiento efectivo de las acciones de YPF las que fueron a parar a manos de la petrolera española Repsol. La multinacional de la península ibérica logró posicionarse de esa manera como una de las compañías más importantes a nivel mundial y la más abarcativa en América Latina.

La incorporación de Repsol en el ámbito nacional produjo, según aduladores del sistema desregulado y privado, un "notorio" incremento de la producción y de las reservas, pero antes de llegar a tales afirmaciones habría que analizar con detenimiento lo sucedido en 1989 con el ocultamiento de las reservas y con el gran esfuerzo exploratorio efectuado por YPF SA antes de la "recolonización" ibérica.

Al año siguiente de la privatización de YPF la Sociedad Anónima efectuó una gran actividad exploratoria, duplicando la perforación de pozos. Esa situación no se reflejó directamente en el incremento de reservas, las que apenas variaron durante 1997 en un 18%, mientras que se había perforado un 212% más en 1994. En una primera aproximación podría decirse que se exploró con un bajísimo grado de acierto pero Repsol, sin haber incrementado la exploración, consiguió incrementar las reservas.

Volviendo a los planteos actuales. La  “coherencia” es  asociada casi indefectiblemente al tema. Pienso que la coherencia  planteada como absoluto es viable, peromanece incolume en la esfera del pensamiento. En el terreno de plasmar acciones es cuando se degrada. Creo que la acciòn pocas veces deja opciones, indefectiblemente la degrada.

La coherencia còmo absoluto, inmedible es un ideal en la inacciòn. En la acciòn  solo puede ser un saldo a evaluar en columnas de debe y haber. Un haber o un debe por si mismos no configuran al saldo. La coherencia absoluta es el saldo cero de la inacciòn. Un saldo negativo suele ser el riesgo del accionar.

Desde mi prejuicio personal veo a la coherencia absoluta esgrimida por quienes en la escala de valores la ponen  por encima del riesgo de accionar sobre la realidad.

Las citas corresponden a este articulo: http://www.lafogata.org/003arg/arg9/ar_luego.htm



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