Latinoamérica ha tenido el horrible privilegio de ser una región pionera en la implementación del experimento neoliberal. En la prehistoria neoliberal el régimen fue impuesto a través de sangrientos genocidios practicados por dictaduras militares, y mas luego como en el primer mundo forzado a través de regímenes elegidos democráticamente.

Las posturas en abstracto suelen confluir a criticas absolutas sin matices. Una batalla cultural en la que el neoliberalismo a nivel global ha arrasado es en el terreno de la anti política. En la anti política cae de maravillas la crítica de invalidar absolutamente a otra postura a partir de cuestiones puntuales. Es el reaseguro perfecto para alejarse de la política porque cualquier acción dentro de los sistemas políticos imperantes implica tratar con interese diversos y con coyunturas de poder, en criollo lo que se hace es producto de diversos tires y aflojes. Un producto que no siempre va a ser mero producto de lo que se piensa que hay que hacer, sino además de la relación de fuerzas concreta.

Una de las bases del neoliberalismo es el retiro del control político de la economía y además la entronización del mercado como mecanismo de cambio. La economía dirigida por el propio mercado; y además la entronización del mercado como expresión genuina de las necesidades de la sociedad y al mismo tiempo como elemento resolutivo de esas necesidades: el retiro de la política de la política! La expresión, la definición, la solución de los problemas y la transformación de la sociedad para el neoliberalismo esta en manos del mercado.

El experimento de la utopía neoliberal condujo a las sociedades al desastre socioeconómico con la concentración creciente de los beneficios económicos y el poder en elites privilegiadas. Esta concentración económica y poder cristalizadas en estructuras culturales, económicas, judiciales y políticas que trascienden el naufragio de los espacios políticos y nombres personales que lo cobijaban al proyecto neoliberal.

A la desprestigio de la política promovida por el experimento neoliberal desde lo cultural y en las estructuras reales de poder, se le empieza a sumar el desprestigio ante la impotencia para romper con esas estructuras de los regímenes post-neoliberales. Esta impotencia de la política actual se suma a la cultura de la anti política sembrada por el neoliberalismo, paradójicamente una impotencia que se retroalimenta en el desencanto ante la impotencia.

El gobierno nacional es criticado por derecha y por izquierda. Por derecha es esperable que arrecien las críticas sobre un gobierno que ha venido dando pasos para romper con las estructuras del neoliberalismo. Criticas que peligrosamente gozan del consenso de la victoria cultural de los 90.

Desde espacios tradicionales de izquierda también arrecian las criticas, pero son también esperables porque son el tipo de criticas que se hacían antes del experimento neoliberal. Es una especie de mantra de crítica absoluta esperable y de no demasiado alcance.

Pero desde por lo menos el 2007 en adelante la izquierda o progresismo argentino ha terminado de articular un espacio en que Pino Solanas es el referente mas simbólicamente visible. Este espacio ha elegido una crítica absoluta al gobierno que tiene impactos profundos a nivel cultural -politico estructurales mas alla del impacto coyuntural-. La critica absoluta que ensaya Proyecto Sur indefectiblemente se hermana con la critica absoluta negadora de la política del proyecto neoliberal. Paradójicamente Solanas sube su critica a las cuestiones estructurales que no han sido modificadas y desde ahí entonces proclaman que el régimen actual seria una continuidad del proyecto neoliberal. Critica absoluta que deja de lado todas las estructuras que si han sido cambiadas y que deja de lado la oposición que los cambios producen (las estructuras de poder neoliberal sobrevivieron intactas para el 2003).

Para Proyecto Sur nada se cambió y solo es cuestión de voluntad de cambio no hay poderes ni estructuras legales con capacidad de oposición. Esto se sintetiza en el mantra: "Kirchner es la continuidad de Menem".

Lamentablemente un delirio propio de las posturas en abstracto. Una postura que juega a favor del desprestigio de la política, todo seria cuestión de mera voluntad las cosas no cambian únicamente por la voluntad de los regímenes políticos. Y proyecto Sur no abona únicamente a la cultura del desprestigio de la política del ideario neoliberal sino que si termina llegando a posiciones de decisión política va a abonar un poco mas con su propio desprestigio cuando tenga que lidiar con los poderes reales y no puedan emprender cambios por mera voluntad.

Proyecto Sur objetivamente tiene espacios para posicionarse por izquierda al gobierno sin ser funcional a la nueva derecha que quiere reflotar lo que se pueda del experimento neoliberal. Espacios desde donde presionar sobre las estructuras que no se han tocado. Hay otros espacios no funcionales para discutir y presionar sobre que se puede seguir cambiando, que se debería cambiar y por sobre todo AYUDAR a cambiar las estructuras como fue la oportunidad que se presentò con la votaciòn en el congreso de las retenciones y la 125 donde Proyecto Sur accionó en favor de la no intervención del Estado y la apropiación de rentas extraordinarias.


3 Comments

  1. Che, todo bien pero Menem atrás de Pino...mmmm pino tenía 6 agujeritos en las piernas cuando nestor se abrazaba a patillas, apoyando el modelo de saqueo que desmbocó en YPF rematada...Respeten la memoria Viejo

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  2. Cada uno interpreta desde su lugar, la proyeccion de la figura de Pino no tapa a Menem, tapa a un bosque que representa al neoliberalismo.

    Menem tambien es un arbolito y el Pino tambien.

    En los 90 Pino y Nestor estaban en la misma vereda como lo estan ahora...y realmente me da pena que Pino desde una postura taliban iguale el regimen actual con el neoliberalismo.

    Pero mas alla de la pena algunos de los que nutren el espacion taliban de Pino vienen huyendo de una taliban que termino poniendo a la cabeza de su lista a un economista del JP morgan,pidiendo por pedir creditos al FMI y arengando que en economica "hay que poner gente seria de derecha".

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