"Más allá de las teorías y las suposiciones, el mapa étnico real del mundo islámico -con malayos, persas, kurdos, árabes, turcos, chinos, caúcasos, turcomanos, tayicos, entre tantos otros- impide una vestimenta unificada. De hecho, hoy, la mayoría de las mujeres musulmanas no utilizan ninguna forma de velo, y siguen llevando sus vestimentas étnicas y tradicionales que son, por cierto, muy coloridas y casi nunca negras, color que culturalmente se ha identificado con la muerte y mal augurio."

"El velo integral de color negro que llevan algunas mujeres es una tradición patriarcal de Arabia Saudí y Yemen, y de ninguna manera es el hiyab islámico. Es interesante recordar que esta vestimenta utilizada por algunas maestras iraníes en la época del ayatolá Jomeini fue prohibida por el propio Ministerio de Educación, por los efectos psicológicos negativos que producía sobre los alumnos."
FUENTE: http://www.elmundo.es/papel/2006/11/20/mundo/2052289.html

"En América Latina aquello que se denominó el enemigo interno, excusa para eliminar los intentos de democracia, ha sido referente en esta lógica aplicada al llamado mundo musulmán. Me invento un monstruo y genero inseguridad. En Estados Unidos, a partir de Afganistán y mucho más tras el 11 de septiembre, se coreó que el enemigo estaba en casa", expresa Zein"

fuente: http://www.diariodemallorca.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2009031800_9_445902__Actual-debates-progres-sobre-velo-reduccionistas-falsos

Martha Zein/Documentalista y coautora del libro
´Los debates ´progres´ sobre el uso del velo son reduccionistas y falsos´

Junto a la politóloga iraní Nazanín Amirian ha escrito ´El Islam sin velo´, un análisis laico sobre la confusión que Occidente tiene de esta religión

LOURDES DURÁN. PALMA. Desde una "mirada laica, crítica, rigurosa y de género", Martha Zein y Nazanín Amirian han vuelto a aunar orillas para dar luz a un tema, el Islam, oscurecido por una visión "intencionadamente falsa y llena de prejuicios". El Islam sin velo no puede ser mejor título para un texto esclarecedor redactado con "el afán de colocar las cosas en su sitio" y poner en un brete "esa visión progre, reduccionista, llena de prejuicios y falsa, sobre el uso del velo", señala Martha Zein.

"Desde Occidente se habla del Islam sin conocer su realidad. Esa realidad está hecha con palabras que no son nuestras. Llegan de aquello tan viejo de que ´el que nombra, manda´. Además las religiónes en su esencia parten de un relato", apunta y recuerda la documentalista y "contadora de historias" Martha Zein.

El verbo se tiñe de sangre cuando lo que invoca va cargado de prejuicios, fomentados desde el otro lado, desde aquellos que creyeron en el choque de civilizaciones antes y después de Samuel Huntington. "En América Latina aquello que se denominó el enemigo interno, excusa para eliminar los intentos de democracia, ha sido referente en esta lógica aplicada al llamado mundo musulmán. Me invento un monstruo y genero inseguridad. En Estados Unidos, a partir de Afganistán y mucho más tras el 11 de septiembre, se coreó que el enemigo estaba en casa", expresa Zein.

Aficionados a no profundizar, coreados por la prisa, en Occidente seguimos confundidos. ¿A qué llamamos mundo islámico? "El ´mundo islámico´ es un concepto de reciente creación en la literatura política. Nace como contraposición al ´mundo occidental´. Sirve para simplificar la impresionante complejidad de una buena parte de la población del planeta y tiene un objetivo simple: manipular", escriben Zein y Amirian en su libro.

El triángulo de la confusión ´árabe, musulmán, islámico´ es despejado por las autoras del libro, editado por Bronce, a través de una línea argumental que avanza a través de la lectura del Corán. Así incide en aspectos poco frecuentes entre los estudiosos del tema como la sexualidad. "El concepto placer es hedonista en el Islam. A diferencia de otros, descubres que ¡Mahoma folla y que el placer no está vinculado a la procreación! La religión no tiene la iglesia de Roma que establece el texto y es susceptible de ser interpretado. Ellos, los musulmanes, lo interpretan constantemente, claro que son hombres porque el poder está restringido a las mujeres. Existe una línea feminista, que yo rechazo, que habla de interpretar los textos sagrados desde las mujeres".

Nazanín Amirian y Martha Zein ya habían colaborado en anteriores publicaciones como Irán, Afganistán e Irán: 40 respuestas al conflicto de Oriente Próximo y en Entre coronas y turbantes. El Islam sin velo nació de "mi sorpresa frente a la mirada monolítica de Amirian, porque es de allí y no acá, y a mi ignorancia, que la iluminó a ella".

La primera es profesora de Ciencias Políticas en Madrid, ha traducido literatura persa al castellano. Zein es una avezada documentalista con programas emitidos en Documentos TV, donde es clave su otra forma de mirar. "Es el tono lo que nos alimenta y nos diferencia. Ese encuentro está en el libro", advierte Martha Zein, residente en Palma desde hace ya unos años.
Acerca de la polémica en Occidente sobre el uso del velo, Martha Zein atiende que "el velo del siglo XXI no es el del siglo VI. Es un símbolo que coge fuerza en el mundo occidental a través de las guerras y en ciertos colectivos musulmanes es utilizado como acción y reacción frente a las afrentas occidentales. No se atiende que lo importante es la cabeza. ¿Por qué los progres no hablan del derecho a conducir de las mujeres y se emperran en discutir acerca del nocivo velo? Lo que hay que hacer es cambiar las leyes".

En lo cotidiano, "el rechazo al concepto es mayor, porque desde la ignorancia, todos se atreven a hacer su discurso; eso sí, se ve su lado exótico. De la misma manera que se dice ´tengo amigos gays´ como disimulo de una evidente homofobia", ironiza Zein.


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