La antipolitica es el relato racionalizador dominante que hacemos sobre la incapacidad de la politica de motorizar cambios en la sociedad (la impotencia de sus instituciones: Estado, sindicato, partido, etc).

Un relato perverso, porque esta incapacidad de cambio en lo social la antipolitica ubica responsabilidades absolutamente en la propia politica y sus actores individuales. Queda entonces oculto la derrota de la propia politica como causa de esa incapacidad; derrota escondida que implica tambien el ocultamiento el triunfo del "mercado" como verdadero agente dominante de cambio en la sociedad. El " mercado"cada vez mas responsable queda entonces totalmente oculto en el discurso antipolitico.

Lo perverso del ocultamiento implicito en el relato antipolitico es que lleva agua al molino de transferir mas poder de cambio al “mercado” en detrimento de la propia politica. Un circulo perverso que retroalimenta responsabilidad en la politica que en los hechos cada vez la tiene menos. Y si de perversidades se trata he ahi la funcionalidad de los mass media; machacar y machacar sobre el relato de la incapacidad y la impotencia de la politica para transferirle responsabilidad a la misma y al mismo tiempo propiciar el terreno fertil para transferir cada vez mas poder al "mercado".

Por eso “clientelismo”, "son todos iguales", “voto electronico”, “kirchner=menem”, “mas republica”, “se movilizan por un choripan”, “hacer caja”, “la privatizacion del cerro dragon” son topicos presentes en el relato de la antipolitica y estartegicamente funcionales a hacer mas impotente a la politica.

El desafio fundamental de una reforma politica profunda es fortalecer a las instituciones de la politica (Estado, partido, sindicato, etc). La unica forma de encarar este fortalecimiento es arrancandole ese poder al “mercado”.

A la par de la impostergable redistribucion del ingreso es necesario redistribuir la capacidad de hacer politica (la redistribuciòn o recuperaciòn del poder en manos del "mercado").


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